miércoles, 21 de octubre de 2015

Alberto Venero Garrido y lo que el fujimorismo no quiere que recuerdes


Alberto  Venero Garrido  sin duda fue uno de los grandes amigos de Vladimiro Montesinos. Juntos emprendieron varios “negocios” que hicieron que sus millones se incrementen a cuenta del Estado Peruano.
 
El año 2001, Venero confesó al juez Saúl Peña Farfán que los 18 aviones de combate Mig 29 adquiridos en 1996 a Bielorrusia fueron revendidos al Perú a un precio 400% mayor al real a través de su empresa W-21 Intertechnique, todo esto en coordinación con Vladimiro Montesinos.  La ganancia de 270 millones de dólares se repartió entre Venero, Montesinos, los vendedores y militares cómplices de la dictadura fujimorista.
Venero también  fue encargado por Montesinos para ser uno de los que manejase la Caja de Pensiones Militar Policial, que tuvo un desfalco de más de 1000 millones de soles durante el fujimorato.  Durante este periodo se crearon empresas constructoras e inmobiliarias que  fueron contratadas en diversas ocasiones por dicha Caja sobrevaluando  los precios de los contratos. En estas empresas eran socios Venero Garrido, su esposa y militares corruptos.
Esos son sólo dos de los “negocios” emprendidos por Venero Garrido en sociedad con el fujimorismo.
Venero huyo a los EE.UU. pero fue extraditado el año 2001. Desde aquel entonces ha pasado por penales, por arresto domiciliario, ha sido condenado por algunos delitos, ha sido puesto en libertad y arrestado nuevamente, todo esto  por los diversos casos de los que es acusado.
Finalmente, el día 14 de octubre del presente año, Venero salió libre. Una resolución de la Primera Sala Penal Liquidadora declaró nula la orden de detención que pesaba sobre Venero desde el mes de agosto. De acuerdo al Registro de Deudores de Reparaciones Civiles por Delitos de Corrupción el  testaferro de Vladimiro Montesinos debe al Estado al menos 14 millones de soles por las reparaciones ordenadas en sus distintas condenas.
¿Algún fujimorista puso el grito en el cielo con esta liberación? ¿Se han escuchado las voces de periodistas protestando por un corrupto más de la mafia fujimorista libre? Seguimos esperando.

viernes, 10 de abril de 2015

Perú: Estado Laico guste o no


Hace poco el Proyecto de Ley sobre "Unión Civil No Matrimonial", entre personas del mismo sexo,  fue archivado en el Congreso en votación dada en la Comisión de Justicia y Derechos Humanos.  La mayoría de integrantes de dicha comisión no tomo en cuenta que el proyecto de ley contaba con la opinión favorable de la Defensoría del Pueblo, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, el Ministerio Publico y el Poder Judicial. Prácticamente todos los argumentos vertidos por los congresistas que se opusieron, respondían a creencias religiosas y  se avalaban en argumentos sacados de la Biblia. No hubo argumento contrarios jurídicos o de carácter científico. Al parecer a  muchas personas se les hace difícil recordar que vivimos en un Estado Laico, es más, hay incluso autoridades que niegan que vivamos en tal.

Recordemos que un Estado Laico es aquel cuyo manejo de Gobierno es independiente de cualquier organización o confesión religiosa y por lo tanto las autoridades políticas no se adhieren en sus funciones a ninguna religión y sus creencias religiosas no influyen sobre las políticas públicas.

En muchos casos, diversas personas incluyendo autoridades, han argumentado que la misma Constitución Política del Perú le da el estatus de Estado aconfesional , es decir, que no se adhiere y no reconoce como oficial ninguna religión pero que puede tener acuerdos oficiales con organizaciones religiosas. El artículo en cuestión es el número 50 y dice: “Dentro de un régimen de independencia y autonomía, el Estado reconoce a la Iglesia Católica como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú, y le presta su colaboración”.  Al respecto hay que recordarle a esas personas que ya la Defensoría del Pueblo aclaro en su “Informe especial: Reconocimiento constitucional de la Iglesia Católica como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú” del año 2002, que resulta contrario a toda consideración técnica y sistemática que dicho parafraseo forme parte del articulado constitucional y debería eliminarse para que el referido reconocimiento no pueda ser interpretado como reconocimiento de que Perú es un Estado Aconfesional sino que es sólo una forma de expresar la voluntad declarativa del Estado respecto de la  situación de la Iglesia Católica.  

Otra argumento de estas personas es que  existe un acuerdo (concordato) firmado entre la República del Perú y el Estado de la Ciudad del Vaticano (aprobado por Decreto Ley 23211) mediante el cual, además de varias otras consideraciones, el Perú subvenciona económicamente a la Iglesia Católica. Habría que, también, recordarles que además de haber sido aprobado el 25 de julio de 1980 durante la dictadura de Morales Bermúdez, se basó en la Constitución de 1933 cuyo Título XIV (Religión) sí reconocía al Perú como Estado Aconfesional (La Constitución de 1979 recién entro en vigencia el 28 de julio de 1980). Dicho sea de paso, producto de este acuerdo el Perú subvenciona  hasta el día de hoy sólo a dicha iglesia, incluyendo dentro del presupuesto nacional del año 2015 un monto de S/.2’603,000.00 para ella.

Por último, hay que tener muy en cuenta que el Tribunal Constitucional, a través de la sentencia que figura en el EXP. N.° 06111-2009-PA/TC, ha dejado en claro que nuestra Constitución y por ende el Perú  se rige por un “Principio de Laicidad del Estado”, es decir, estamos en un Estado que se autodefine como Laico o ente radicalmente incompetente ante la fe y la práctica religiosa. Esto ha sido confirmado por sucesivas sentencias del mismo TC a lo largo de los últimos años. Entonces, queda ser firmes  en la lucha por el respeto al Estado Laico y que aquellas personas que profesan diversas fes no las involucren cuando de decisiones sobre política públicas se trate.

miércoles, 1 de abril de 2015

¿Disolver, disolver?


Gano la censura a Ana Jara, por ende cayo todo el gabinete. Se percibe esto como un triunfo del fujiaprismo pero en realidad la censura contó con el apoyo de distintas bancadas y básicamente solamente con la oposición del nacionalismo.

Dado lo ocurrido, se comenta mucho la potestad que le da la Constitución Política del Perú al presidente, ya que en su artículo N° 134 dice: “El Presidente de la República está facultado para disolver el Congreso si éste ha censurado o negado su confianza a dos Consejos de Ministros”. Eso quiere decir que si el Congreso de la Republica no le da el voto de confianza al próximo gabinete, el presidente Ollanta Humala puede disolverlo. Disolver el Congreso involucra convocar a nuevas elecciones legislativas; las y los nuevos congresistas electos solo asumen el cargo por el  período constitucional del Congreso disuelto. No se trata de elecciones anticipadas como algunas personas han creído y el cargo de presidente no varía.

Mucha gente alza su voz pidiendo disolver el Congreso, incluso se especula que el presidente Ollanta Humala podría de colocar de Primer Ministro(a) a alguien que haga inviable que el Congreso le dé su voto de confianza con lo que automáticamente podría hacerlo. El Congreso de la Republica es la institución del Estado con menos aprobación y disolverlo es una medida que tendría popularidad. ¿Haría algo así Ollanta? Creo que es complicado; una medida popular no necesariamente se convierte en votos y nuevas elecciones legislativas, con los índices de baja popularidad de Ollanta y la alta intención de voto de Keiko y Alan, significaría quedarse sin la cantidad de congresistas que tiene actualmente el nacionalismo. El mismo fujimorismo podría poner en peligro la cantidad de congresistas que tienen actualmente y solamente el Partido Aprista Peruano y el partido de PPK lograrían, hoy por hoy, colocar bancadas dentro de sus probables expectativas.  

Podríamos hablar de más escenarios pero lo que me preocupa es que tenemos mucha gente que alardea de ser “muy demócratas” u otras que se dicen de “izquierda democrática” queriendo desmarcarse de una supuesto izquierda menos democrática,  siendo ahora los(as) primeros en pedir disolver el Congreso como si con eso el Perú ganase algo o como si esta medida constitucional fuese de por si una muestra de la democracia perfecta queriendo olvidar que la última vez que paso algo así en el Perú fue ese nefato 5 de abril del año 1992.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Hugo Bustíos: La historia de su asesinato y el ex ministro involucrado


Foto Caretas
 
Era el año 1988, Ayacucho vivía uno de los periodos más violentos durante el Conflicto Armado Interno (CAI). Hugo Bustíos era corresponsal de la revista “Caretas” en esa zona.
 
El  24 de noviembre  Bustíos y su colega Eduardo Rojas se dirigen a la Base de Castropampa para pedir autorización al Comandante EP La Vera Hernández, para ingresar a Erapata donde querían investigar el asesinato de personas a manos de terroristas de Sendero Luminoso.  En ese momento La Vera le dice a Bustíos que un senderista capturado de alias “Sabino” lo había señalado como colaborador de dicho grupo terrorista.  A pesar de eso lo autoriza a ingresar, junto a su colega, a dicha zona.  Previo a eso algunos testimonios dan fe de que una patrulla salió del cuartel con cuatro militares vestidos de civil.

Bustíos y Rojas viajaban en motocicleta y cuando estaban cerca de Erapata fueron emboscados. Aunque Rojas estaba herido, logro escapar, Hugo quedo también herido y fue atrapado por aquellos que los emboscaron. Para matarlo le pusieron una carga de dinamita haciéndola explotar de inmediato.  Los que los emboscaron vestían jeans y polos pero usaban armamento militar. Hugo Bustíos tenía 38 años en ese momento, estaba casado y tenía cuatro hijos menores.

Algo que no esperaban los asesinos es que Eduardo Rojas había logrado reconocer al que coloco la dinamita a Hugo. Se trataba del comandante EP Amador Vidal Sambento.

¿Por qué asesinar a Bustíos? Semanas antes había fotografiado a La Vera y dicha foto había pasado al archivo del fiscal Escobar, encargado de investigar las desapariciones ocurridas en Ayacucho. Al parecer dicho comandante nunca perdono el que su identidad se haya incluido en dichos expedientes del fiscal.

El caso fue archivado por el fuero militar policial a pesar de los varios testimonios que involucraban a oficiales del ejército en el asesinato.

La Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), en el año 2002, y durante las audiencias en Huanta, recogió el testimonio de la viuda de Bustíos, la señora Margarita Patiño. La CVR incluyo el caso de Bustíos entre los que se le solicitó al Ministerio Público que investigara por haberse cometido una clara violación de derechos humanos.

La fiscalía denunció al teniente coronel EP Víctor La Vera y al mayor EP Amador Vidal. El año 2007 se determinó que La Vera ordenó el crimen y que Amador Vidal fue uno de los que participaron en la ejecución  y fueron condenados a 17 y 15 años de prisión respectivamente.  No se identificó a los otros integrantes de la patrulla por lo que el Ministerio Público continuo las investigaciones. En el año 2009 Amador Vidal declaró que fue el Capitan EP Daniel Urresti fue quien dirigió la patrulla que asesino a Bustíos y que intento asesinar a Rojas. Esto fue corroborado por La Vera. También revelaron que el cuarto oficial que fue parte del operativo era el Sargento EP Jhnonny Zapata, quien ya había fallecido.

El Ministerio Público a Daniel Urresti  y en junio del 2013 un juez de Ayacucho dispuso la apertura de instrucción contra él como autor mediato por el delito de asesinato y crimen de lesa de humanidad.  En junio del 2013 un juez le abrió proceso penal y se estableció que debe ir al juzgado una vez al mes y que no puede abandonar el país. Actualmente el caso está en la Tercera Fiscalía Penal Nacional. Este año 2015, en estos días de febrero, se debe emitir el dictamen acusatorio.

A pesar de todo lo narrado el señor Urresti ha sido ministro del gobierno de Ollanta Humala, pero al parecer la imposibilidad de seguir retrasando el dictamen acusatorio contra Urresti ha sido la causa de su salida del gabinete. Un ministro que se va sin haber logrado que la inseguridad en las calles disminuya y que en la memoria de mucha gente será recordado por la dura represión contra las marchas de jóvenes, por sus peleas virtuales y por supuesto por los heridos de bala en Pichanaki y el asesinato de Ever Pérez Huamán

Mientras tanto la familia de Bustíos espera Justicia.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Mi aventura en el "Corredor Azul"


Llegue a la avenida Arequipa exactamente a las 17:59, en específico al paradero del “Corredor Azul” correspondiente a la avenida Angamos, rumbo de sur a norte. En la cola había unas diez o doce personas he hice cola una dos minutos pero en ellos pude apreciar que los dos orientadores no se daban abasto para la cantidad de preguntas de la gente pero si me resulto sorprendente que no conocían en que paraderos se podía detener cada una de las distintas líneas (301, 303)

Mientras íbamos avanzando note que en cada uno de los paraderos siguientes había un promedio de 20 personas. A pesar de no parecer un numero exagerado los buses hacían cola en donde se juntaban al menos de tres de ellos pero se hacía evidente, por lo menos desde arriba, que la principal dificultad era que la gente no subía sino hasta después de preguntar a los orientadores u orientadoras si dicho bus era el correcto para ellos o ellas (tomar en cuenta lo que mencione de que muchos de dichos orientadores al parecer aun no conocen el sistema muy bien). Si me causo ingrata sorpresa la poca amabilidad del chofer (lamentablemente no anote la placa) ya que se notaba irritado por lo que la gente no subía rápidamente y en más de una ocasión cerró la puerta delantera antes de que terminen de subir y solo volvió a abrirla por presión de los pasajeros que ya estábamos en el bus.  Por lo que leo, son varias personas ya las que han detectado un trato no lo suficientemente amable de parte de varios de estos choferes. Paralelo a esto note un señor que en cada paradero gritaba para que, al contrario de lo que decían las demás personas, el chofer cierre la puerta dejando gente afuera.

A pesar de lo ya comentado, a las 18:11 ya estábamos en el paradero de la avenida Javier Prado. Nada mal el recorrido en apenas doce minutos.  Lamentablemente hay una costumbre que la gente no pierde: Todo el mundo se amontona en la puerta trasera (la de descenso) a pesar de que no van a bajar, lo que dificulta que la gente pueda usarla fácilmente. Un joven a duras penas estaba a punto de llegar a dicha puerta pidiendo permiso de modo muy amable y el individuo del que comente líneas arriba le respondió "nadie te dará permiso, eso te pasa por ser joven y votar por Villaran". El joven sorprendió no atino a decir nada y solo intento bajar a toda prisa pues el mismo tipo gritaba a voz en cuello para que el chofer avance y cierre la puerta de bajada. Yo le respondí de modo tranquilo pero el señor ese decidió hacer como que no me escuchaba y siguió con su larga lista de improperios contra Susana Villaran cada vez que el bus se detenía.

A partir del paradero ubicado en el jirón Domingo Casanova, en Lince, el trafico sí empezó a ponerse terrible. Era evidente que los taxis se han multiplicado en dicha ruta y varios de ellos se estacionaban no solo en cada esquina de la avenida sino hasta en los paraderos del corredor, en muchos casos era evidente que estaban ofreciendo el servicio de “colectivo”. A partir de esa zona, y seguramente por la hora, ya se notaban colas con mayor número de personas. El número de autos, sobre todo taxis, hacía que el paso del bus sea muy lento. Ya en ese momento no solo era el señor mencionado el que gritaba en cada esquina para que abran las puertas del bus sino que se le habían sumado al menos una decena de personas. Por supuesto no faltaron aquellos y aquellas que insistieron en usar la puerta delantera para bajar. Cada vez que intentaba hablar con alguna de las personas que solo gritaba acerca de lo poco conveniente de dicho proceder, la indiferencia era la respuesta, estaban sordos ante mis palabras y la de algunos usuarios(as) que se me sumaban. Para ese momento el señor que ya mencione varias veces estaba parado a mi lado sonriendo ante cada uno de los “griteríos” que el mismo fomentaba.

Así llegamos hasta la avenida Colon en donde yo ya bajaba, eran exactamente las 18:56 cuando pude descender. Habíamos demorado 45 minutos desde la avenida Javier Prado en llegar. Bastante más tiempo del que uno podía imaginarse tardar y a pesar de que el bus solo se detuvo y abrió las puertas en los paraderos correspondiente y de que, a pesar del incremento de personas en dichos paraderos, la subida y bajada de la gente no tomo tanto tiempo en cada lugar.

De este viaje creo que podría sacar algunas conclusiones, sin ser para nada una persona experta en el tema: Es complicado darle fluidez a la ruta si los autos privados, especialmente los taxistas, usan las mismas vías que los buses; el viaje puede resultar especialmente tenso si no es la propia gente la que cambia esa costumbre de la “cultura combi” de parar en cualquiera lado, en cualquier esquina, de subir y bajar por cualquier puerta y/o exigir que se cierren o abran dichas puertas de forma indiscriminada.  Lo que viví ayer, como sé que miles de personas lo hicieron, es un sistema que puede mejorar pero no solo depende de la municipalidad, depende de nosotras, de nosotros y depende mucho de que algunos usuarios privados como los taxistas no busquen aprovechar lo que está pasando. Yo lo que vi ayer, es un sistema que puede cambiar Lima si nosotras y nosotros también cambiamos.