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domingo, 4 de mayo de 2014

Recordando a Javier


Javier en vida nos enseñó mucho, nos enseñó cómo era pelear por derechos para las personas con discapacidad, por reparaciones para las y los afectados por el conflicto armado interno que vivió el Perú,  por igualdad en los derechos para las mujeres,  por derechos sexuales y reproductivos, por derechos e igualdad para lesbianas, gais, trans y bisexuales, por la protección de niñas y niños, nos enseñó a luchar siempre por derechos humanos para todos y todas, canalizando la fuerza e indignación en ayudar a las personas que más lo necesitan.
Javier nos dejó muchas lecciones, nos mostró que es ser consecuente, nos mostró que es mantenerse en sus principios, nos enseñó que se puede vivir haciendo política con moral y ética, nos enseñó cómo vivir con la frente en alto haciendo de la justicia una forma de vida.
Quiero seguir recordando cuando estaba con nosotros, quiero seguir recordando todo los momentos en que lo escuchábamos hablar siempre en función de las personas, jamás en función a algún interese particular y/o personal. Para él siempre era la gente lo primero.  Creo que aún no nos reponemos de su partida, lo creo porque veo su imagen en muchos lugares, porque escucho corear su nombre en todo evento del Frente Amplio que por mucho tiempo lo tuvo como uno de sus principales impulsores, lo creo porque aun leo a muchas y muchos revivir sus momentos con él y escucho palabras cargadas de admiración y cariño cuando se le menciona.
Y lo seguiré recordando, no solo al político, recordare a aquel que me dio su amistad y me abrió las puertas de su casa en muchas ocasiones, a aquel que era capaz de bromear y hasta de decirme como coloquialmente me dicen las y los jóvenes del partido en que militamos juntos: “Pelado”. Porque sí, él también era capaz de bromear y reír con nosotros.
Porque recordarlo no es solo volver a vivir  esos momentos, recordarlo es mantener viva su imagen y continuar con su ejemplo.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Ni triunfo ni fracaso


Pasado el proceso de revocatoria en Lima y con la pérdida de casi la totalidad de regidoras y regidores de izquierda se sabía que el siguiente paso, y tal cual manda la ley, era convocar a nuevas elecciones municipales parciales para elegir a 22 regidores(as) equivalente al número de revocados(as).

Para el nuevo proceso electoral desde la Confluencia por Lima (que agrupa a los partidos del Frente Amplio y colectivos de izquierda de Lima) muchas voces pidieron que se busque una alianza amplia en la cual estuviesen todos los partidos que apoyaron el “no” a la revocatoria. Desde la mayor parte de partidos de la Confluencia se evaluaba que era imposible repetir el mismo bloque que se logró en el “no” y se consideraba que no era conveniente intentar ninguna alianza, sobre todo con el PPC, pues era evidente que en la revocatoria habían decidido correr por su cuenta y que su única estrategia real era posicionarse. Tierra y Libertad puso su inscripción electoral al servicio de la Confluencia por Lima y es con esa inscripción que se dan los intentos de alianza electoral. Lamentablemente partidos como Somos Perú y Acción Popular declinan dicha alianza pues habían decidido ir solos en las nuevas elecciones. Era evidente que cada quien tenía como meta posicionar su “marca” y medir su fuerza rumbo a las elecciones del año 2014, como es válido en toda democracia que respetamos.  Los únicos que mantenían una actitud de alianza con la izquierda eran los del Partido Humanista Peruano. Dicha alianza fue descarta por amplia mayoría pues se considera que su líder Yehude Simon es uno de los posibles responsables políticos del “Baguazo” por haber sido primer ministro de Alan García cuando ocurrieron dichos sucesos. Así, la izquierda decidió ir a las elecciones con sus propias fuerzas, pero acompañada de organizaciones sociales que habían participado de la campaña del “no” y que confían en la actual gestión municipal encabezada por Susana Villarán.

Se participó y se obtuvo el 7.6% del voto válido. Se quedó en el sexto lugar de siete partidos participantes y se consiguió que dos regidores(as) de la lista, de 22 posibles, ocupen un cargo en el Concejo.

¿Es esto un fracaso? Si bien el resultado indudablemente no constituye un triunfo, si se toma en cuenta las condiciones en las que se participó, este no constituye un total fracaso. Se participó con el nombre “Tierra y Dignidad” que es el nombre que tiene Tierra y Libertad ante el JNE, nombre desconocido incluso por la propia militancia de izquierda y peor aún por la ciudadanía en general; fue complicado ligar la lista a la gestión municipal y a la continuidad de las reformas pues el nombre difícilmente era asociado a ellas; no se contó con medios económicos suficientes pues la campaña lamentablemente no atrajo mayor atención; la persona que encabezó la lista no era conocida ni mediática y podría decirse que en general la lista no lo era, lo que no necesariamente es una debilidad pero en un contexto electoral parece serlo; hubo muy poca participación o involucramiento de algunas personas más conocidas de la izquierda a través de los medios de comunicación; probablemente la militancia en general no participó de manera lo suficientemente activa.  Son probablemente estos los factores que llevaron a que se obtenga la votación mencionada y si bien varios de ellos podrían ser superados con nuevas estrategias, son los dos últimos los que podrían generar mayor preocupación pues atañen directamente a la propia militancia de los partidos del Frente Amplio y merecen una autocrítica y análisis de lo que llevo a que ello ocurra. No hubo consignas anti campaña, no hubo intentos de sabotaje y menos aún órdenes de no participar activamente. Quizá sí hizo falta mayor dirección en el tema de participación.

También hay cosas positivas que rescatar, comenzando por recordar que se lanzó una lista única de izquierda, una izquierda que a pesar de las discrepancias que se pueden tener, fue unida poniendo las coincidencias por delante así como la defensa de la actual gestión municipal metropolitana, superando así la experiencia del 2006 cuando fue dividida a las elecciones sacando entre 0.6% y 0.3% de votos.  Se participó con una lista con muchas y muchos jóvenes, colocándolos en lugares expectantes y en una cantidad mayor al porcentaje que exige la ley;  hubo mucha participación femenina e incluso la primera de la lista era mujer y en este caso también hubo una cantidad mayor a la que exige la ley para cada sexo y, yendo más allá, se respetó el mandato de posición en toda la lista; las posiciones de la lista fueron elegidas por la militancia en una elección primaria, abierta y universal, que si bien contó con pequeños errores es una primera experiencia que podrá ser mejorada para el futuro; se contó con la participación de representantes de la diversidad sexual reafirmando que su lucha también es una lucha de la izquierda; por último, todos los partidos estuvieron representados en la lista y se incluyó a líderes y lideresas de organizaciones sociales.

Hay que reconocer que hubo errores y esto debe de servir como lección para superarlos. Hay que rescatar las cosas positivas y seguir mejorándolas y de ese modo convertirse en una verdadera opción para Lima el 2014, y no solo para Lima, sino para todas las regiones y después caminar unidos hacia el 2016. Los resultados del 24 de noviembre son solo el punto de partida para lograrlo.